La vocación se define y redefine a lo largo de toda la vida e implica un proceso de exploración; por lo tanto no es un evento que se resuelve con el ingreso a la Universidad, puesto que dentro del ejercicio profesional es algo que se mantiene permanentemente, a veces mediado por cambios externos (tipo de trabajo, estudios, ofertas, etc.) y a veces, por cambios personales (gustos, sentimiento de desafío, aspectos familiares, etc.).
Si bien al salir del colegio, muchos alumnos tienen claridad respecto del camino académico y laboral que quieren construir, hay también jóvenes que sienten que no tienen información, exploración académica, ni autoconocimiento – en cuanto intereses, gustos, proyectos de vida- suficiente para tomar estas decisiones. En los jóvenes en que existe una visión y oportunidades para acceder a estudios superiores, persiste la idea de que “hay que estudiar algo”; y es que el entorno tiene esa expectativa y por tanto implícita o explícitamente, presiona para ello.